Elegir en Argentina

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Lo irreal de soñar un país gobernado por mentiras, con hechos de corrupción poco esclarecidos, con un futuro para algunos, con una democracia que no asegura elecciones limpias y con candidatos de boutique, se vuelve tan real como pensar estar viviendo en el mismo país y llamarlo Argentina.

El comentario anterior no es una crítica destructiva al gobierno de turno, es una descripción del país que aceptamos para vivir y que, peor aún, ayudamos a construir. Charlando entre amigos, durante el fin de semana, entendí que no hay mejor modelo de país, para un Argentino, que el vigente.

No importa la corrupción, el engaño, lo ficticio en una democracia mercantilizada o una economía que no brinda la mínima esperanza. Siempre que el argentino pueda tener lo que “cree suyo”, comprarse una video casettera (ahora hometheater) y tener la menor cantidad de responsabilidades posibles… será feliz.

La mediocridad se vuelve material cuando creemos que un préstamo de 5 sueldos es un crédito. Cuando nos conformamos con que nuestra empresa venda aunque no podamos soñar con expandirla. Se vuelve material cuando elegimos dejar de luchar, cuando aceptamos que otros sean corruptos y, por sobre todas las cosas, cuando nosotros mismos lo somos.

El domingo vayamos a votar pensando en el futuro que imaginamos. Pero imaginemos un futuro para todos, con igualdad no sólo de condiciones, sino de oportunidades. El voto es nuestro, pero una sociedad entera lo necesita.


-En el extremo superior derecho de este artículo encontrarás la posibilidad de votar cuál es el problema que considerás más urgente de solucionar.
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