EXECUTE

Señores pasajeros del vuelo 815 de Oceanic, tengan la amabilidad de abrocharse los cinturones; esperamos turbulencia.

Para quienes no sólo hicimos caso inútilmente a la azafata de aquel trágico vuelo transcontinental, sino que tuvimos que presionar incesantemente aquella vieja tecla EXECUTE, parece que tendremos que volver a ha hacerlo y repetir los capítulos de una serie cuyo avance estará demorado.

Resulta ser que los guionistas de Hollywood, y por ende los de LOST, están de huelga por problemas salariales. Situación similar a la ocurrida en 1988 cuando un paro por los mismo motivos se mantuvo durante 22 semanas y generó pérdidas de hasta 500 millones de dólares.

A punto de cortarme las venas (pues acabo de enterarme de la noticia) no puedo hacer otra cosa que, desde mi humilde posición, rogarles a los productos de LOST, pagarles a los guionistas lo que se merecen. Y es que, aquellas personas que hoy reclaman fueron las creadoras de una serie a la cual no le encuentro semejante. Los escritores de una historia que poco a poco encuentra sus condicionantes en el pasado. Los diseñadores de un mundo cuya lógica particular propone una nueva coherencia para aquello que no logra ser ficción y no logra ser realidad, o si?

La herramienta de Flashback utilizada como nunca, se conviertió, en LOST, en todo un paradigma de la narración. Recordar aquel microondas en la casa de Desmond sonando al mismo tono de la sirena en la escotilla, genera hasta escalofríos. Pero aquellos ideólogos, a quienes Stephen King felicitó por su trabajo, no se quedaron con lo que habían logrado. En el final de la tercera temporada, la imagen de un futuro que también condiciona al presente, es un claro ejemplo. La ruptura del propio paradigma generó una suerte de Flashfoward que destruye lo imaginado hasta el momento y aniquila cualquier teoría que se haya atrevido adelantar.

Los creadores de tal fenómeno, creo, se tienen bien merecido un aumento. De lo contrario, deberemos aprender a convivir con los misterios irresueltos de la Iniciativa Dharma, y con esta suerte de colapso cuasi temporal que nos mantiene, atrapados, en la isla.

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