Cantar el himno nacional

Cuando me senté a escribir este post (ya con mi idea en la cabeza) no pude evitar recordar el típico momento de ser estudiante de primaria y estar en un acto del colegio.

La bandera y sus escoltas, el guardapolvo acomodado, las manos alineadas al cuerpo. La mirada insistente de “la seño” y el casi suspirante canto de todo el grupo entonando el Himno Nacional.

La fotografía que adjunto me recuerda a mi recuerdo por las singulares diferencias. La tome desde mi celular una noche en donde miles de cordobeses salimos a la calle. No era el patio de un colegio, era la Yrigoyen.

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Como verás mi brazo se extendía y a la par, miles de manos trataban de alcanzar el cielo negro y poco estrellado diciendo “presente”. Tampoco estábamos en fila y algunos de nosotros llegamos a saltar mientras gritábamos las estrofas del himno nacional (con minúsculas) ante la ausencia de miradas prohibitivas.

Aquella noche no había mástiles, pero sobraban las banderas. Nadie tenía invitación pero todos estuvieron. No hubo escoltas. No hubo escenarios. No hubo equipos de audio. No hubo billetes de cien pesos.
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