Sobre el uso del socialmedia

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Leyendo el blog Mis Apis por tus Cookies, me encuentro con el post de Carmen Figueiras donde con un buen titutlar anuncia el cierre de su cuenta de Facebook. El motivo: la gran dificultad por mantener un “buen” (a su criterio) perfil.

Carmen argumenta que al utilizar las herramientas que la red provee, su intimidad se comparte no sólo con cercanos sino con clientes y personas a las que su vida privada les crea una imagen personal que obviamente dista de la profesional que le interesa desarrollar.

Un tema que debería ocuparnos; el del uso personal del socialmedia. Dedico horas a la semana pensando cómo una empresa, una entidad comercial, aprovecha y es coherente con el uso de estas herramientas y espacios de trabajo orientados al mercado y espacios como el Social Media Club se encaminan para lograr una empresa sana y ventajosa del socialmedia, pero y las personas?

Mi preocupación se enfoca hacia las escuelas donde los temas no se tocan salvo a modo de alerta, de grito desesperado, y en donde las herramientas y metodologías para un desarrollo feliz en el mundo virtual simplemente no existen.

Intentaré escribir otros post pensando sobre esta temática, mientras leer un fragmento de la experiencia de Cármen puede sernos de utilidad!

” Si decide darle a su presencia en redes sociales un uso profesional debe ser coherente en todo momento. Y eso se aplica para la descripción de su bio en todas ellas, para el tema y tono de las conversaciones que vaya a mantener y hasta para las fotos que vaya a utilizar, de manera que los contactos no se despisten al no reconocernos de una foto a otra.

Tampoco se pueden permitir el lujo de admitir a cualquiera como amigo. Más vale que conozca a todos sus contactos y que tenga claro que ninguno va a desbarrar en su muro o le va a poner en un compromiso en medio del foro Twittero. La verdad es que este peligro se da menos en Linkedin, pero en todo caso, en cuanto a los contactos prima la calidad por encima de la cantidad en cualquier red social.

Por otra parte, hay que tener cuidado con el tono a usar en las conversaciones. Si vamos a usar las redes sociales profesionalmente no es aceptable conversar en un tono demasiado relajado o malsonante. Cuidado con la crítica, cuidado con decir algo sin pensarlo previamente, cuidado con calentarse y enzarzarse con alguien. Cuidado, porque en cuestión de segundos podemos destruir la imagen que con tanto mimo hemos cultivado.

Recordemos también que el uso de mayúsculas en el entorno de Internet se corresponde con el grito del mundo real. Si nos dirigimos o contestamos a alguien en mayúsculas le estamos gritando y eso puede ser considerado una falta de respeto. Tampoco están bien vistas las faltas de ortografía o los errores gramaticales a los que ya nos hemos acostumbrado en los SMS, especialmente si hablamos de Twitter.

Ojo también a la incontinencia, recordemos que lo poco agrada y lo mucho desagrada. Una cosa es ser activo y otra muy distinta brear a los contactos a todas horas a base de enchufar RSS. Al final podemos conseguir justamente lo contrario a nuestros objetivos y quedarnos solos, bloqueados y catalogados como spammers.

A ver, esto no quiere decir que tengamos que comportarnos como setas, ni mucho menos. Se agradece el toque humano, la broma sencilla, el comentario simpático. No somos máquinas, somos personas conversando y eso se debe notar, da valor a nuestra charla y aporta un toque en tres dimensiones a nuestro perfil digital.

En todo caso, si vamos a darle a nuestra presencia en social media un fin profesional, debemos actuar siempre con sentido común, controlar correctamente las redes en las que estamos presentes y actuar siempre con respeto y prudencia.”

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