El grafo social y el fin de la web 2.0

La primera década post año 2000 nos mantuvo ocupados creando lo que Tim O’reilly llamó: la web 2.0. No se trataba de un versionado ni de la actualización un software. Tim proponía (y anunciaba) con aquella idea, toda una etapa en la que los espacios digitales serían re orientados.

 

Era tiempo de dejar de lado nuestra fascinación por aquellas concepciones algo noventosas que veían a la red de redes como autopistas de la información, que hablaban de nativos digitales y que colocaban al hipertexto en el corazón del potencial digital. El manifiesto Clue Train de 1999 ya exigía por aquellos años entender que internet, más que un flujo de información, más que computadoras en red y más que textos hipervinculados, tendría que ver con personas, tendría que ver con mercados y tendría que ver con una conversación. Una simultánea y global. Un cambio de paradigma que parecía lejos de llevarse a cabo teniendo en cuenta que los conectados éramos pocos y aún hablábamos de “páginas webs” y lo asociábamos con una “navegación”.

 

De hecho, en mi caso personal me ha tomado unos 10 años comprender aquella tesis número uno del manifiesto mencionado: Los mercados son conversaciones. Y es que recién ahora las cosas parecen presentarse algo más claras. En los últimos años hemos estado trabajando en esta línea casi como si se se tratase de una profecía. Es cierto, los sistemas wikis, los blogs, la interactividad en las webs, los motores de búsqueda, nos dieron la posibilidad de crear entornos dinámicos. De crear contenido de valor, actualizado y actualizable y sobre todo de conseguir la participación de los usuarios.

 

Pero seguíamos lejos, al menos así me sentía, de aquella situación apenas imaginada donde se crearía una gran conversación. Se habían transitado largos años en la construcción de la nueva web y el mundo digital comenzaba a dar indicios de un cierto agotamiento. Lo que al principio había supuesto la incorporación de nuevas disciplinas en donde los programadores se vieron acompañados por equipos especialistas en contenidos, branding, psicología, entre otras. Y explotaron nuevas temáticas como el SEO, la usabilidad, la arquitectura de la información, el marketing digital, etc. Comenzaba un período que viví como una suerte de letargo, en donde aquella profecía incumplida nos estaba haciendo leer más de lo mismo, discutir el mismo tipo de ideas una y otra vez y terminar realizando las mismas acciones que por supuesto generarían los mismos resultados.

 

Es en ese momento en que las redes sociales cobran notoriedad extrema, ocupan el corazón de la discusión digital y edifican la estructura necesaria para iniciar la conversación. No es que las plataformas sociales no hayan existido desde antes, de hecho Facebook comenzó a desarrollarse a mediados de esta primera década post 2000. Pero no fue hasta 2009/2010 que el uso masivo les dio la relevancia que necesitaban para que el cambio de paradigma se inicie. Y aquí es bueno resaltar algo.

 

 

El aporte de las redes sociales al mundo digital no se agota en la posibilidad de conversación. Sino en el dibujo que forman de esas opiniones, comentarios, recomendaciones y al fin de cuentas; relaciones. Y es que, ni los sistemas como MSN u Outlook lograron avanzar en esta dirección ni siquiera en sus versiones más avanzadas. Intentemos averiguar la relación social entre dos mails de nuestra bandeja de entrada y notaremos la imposibilidad de hacerlo.

Es el grafo social, aquello que las personas construyen y las plataformas dibujan, en esquemas mentales, conceptuales y no siempre expuestos, lo que permitirá crear valor en el nuevo ecosistema digital. Y es también lo que llega a dar fin, según es mi opinión, a un período de trabajo arduo, de mucho peregrinaje, evangelización y fe. No quiero decir con esto que la web 2.0 ya este lista. Aunque ganas no me falten, no podemos ponerle un moño y enviarlo como regalo (parafraseando a Jorge Lanata).Pero sí es cierto que entiendo que las redes sociales como Facebook y linkedin, han llegado no para iniciar un proceso, sino más bien a coronarlo. Y en este sentido, el auge de las profesiones como la del community manager, la nueva oferta educativa relacionada a estos temas por parte de las universidad, el exceso de gurús y la gran cantidad de libros escritos, ayudan a convencerme de que esto es así.

 

Habiendo aprendido tanto acerca de la velocidad con que el mundo digital se construye. Podría pensar que el socialmedia no llegó para quedarse. Llegó para irse. Vale aclarar que no me refiero a que desaparecerán. Se irá del centro, del eje. Pero probablemente lo haga más rápido que los mailings, los blogs, los buscadores y otros espacios de trabajo.

 

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Comprender que el grafo social es el cierre de un período llamado web 2.0 y no el inicio, nos fuerza a trabajar en la construcción del próximo paradigma digital. Uno en donde la conversación se supere hacia un estadío aún no imaginado. Allí, el grafo debe evolucionar la parte social de su conceptualización. Desprenderse de ella y avanzar en el camino de su superación.

 

Comprender el valor de ese grafo y dar muerte digna a un período tan rico de laburo como el de la web 2.0, pueden ser los detonantes del nuevo manifiesto Clue Train. Y este tipo de posts, sentar las bases de alguna de sus tesis.

 

 

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